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Cebollatí
inundado |
SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).-
Señor Presidente: el compañero Diputado Doti
Genta explicó en nombre del Partido Nacional las razones
por las que promovimos que la Cámara se detuviera a
hablar y, eventualmente, a reflexionar, y en todo caso también
a recomendar algunas acciones a partir de este episodio que
estamos viviendo en los últimos días, que afecta
tremendamente a varios departamentos del país, con
miles de evacuados y con daños y perjuicios económicos
para todo el Uruguay, en tanto hay afectación de los
espacios productivos, de la estructura vial nacional, de la
infraestructura y, sobre todo, de las familias que ven perjudicadas
sus propiedades, sus casas, sus predios, sus producciones.
Entonces, el ánimo es hacer una reflexión, un
análisis, aquí, en el Parlamento, de una cuestión
en la que si bien hoy tiene responsabilidades el Poder Ejecutivo
a través de las herramientas que el Estado tiene ?Comité
Nacional de Emergencia y comités de emergencia locales?,
obviamente, siempre se necesita la ayuda de todos, tanto la
que se expresa por la reflexión que hacemos aquí,
en el Parlamento, como la que ya está surgiendo a nivel
de las comunidades: ayuda social, ayuda a través de
instituciones sociales, deportivas, políticas, de los
partidos, de las agrupaciones. Todo el mundo busca la manera
de ayudar y de compensar.
Nosotros, en nuestro departamento, como agrupamiento político
hemos iniciado una campaña de recolección de
ropa; hoy leía un comunicado del Senador Cid en la
misma dirección.
Es decir que esto despierta la inquietud de todos por hacer
algo. Hay que ser efectivo al hacer y hay que dar respuestas
en función de la magnitud del problema. Cada uno dará
respuestas de acuerdo con su capacidad de esfuerzo, y obviamente
el Estado es el que tiene mayores recursos, mayor capacidad
de acción. Por lo tanto, también es bueno que
desde el Parlamento ayudemos a pensar al Poder Ejecutivo cómo
reaccionar.
Estoy convencido de que hoy vamos a tener una jornada de reflexión;
más allá de los planteos que vamos a hacer ?y,
obviamente, buscaremos que la representación parlamentaria
del Gobierno atienda al menos algunos?, el objetivo es encontrar
puntos de encuentro. La intención no es enfrentarnos
ni transformar esto en un reñidero de soluciones o
medidas. Todos debemos compartir el espacio de soluciones.
Ayer, hasta medianoche, tuve oportunidad de estar en contacto
permanente con el Intendente de nuestro departamento, que
estaba en el escenario afectado, ayudándolo a resolver
problemas de los que me enteraba por mi lado. Algunos le informé
y se resolvieron muchos; había situaciones en las que
estaba en riesgo la vida humana y, felizmente, a la medianoche
se logró sacar a vecinos que estaban encima de los
techos en algunas zonas rurales de Rocha, porque el agua se
había disparado a partir de lo que en mi departamento
llaman "reventar el Cebollatí". Se trata
del desborde de la margen derecha del río, con un frente
de ocho, diez, doce kilómetros, que hace que derrame
sobre el departamento un volumen de agua impresionante; comparado
con el de otras inundaciones, no es mayor, pero por modificaciones
topográficas que el hombre va haciendo siempre tenemos
estas circunstancias.
Se dice que esta inundación es histórica, y
no por la cantidad de agua. Se pueden revisar los datos de
inundaciones de la década del sesenta en adelante y
se verá que no hay más agua; hay un comportamiento
distinto del agua, y esto refiere básicamente a modificaciones
topográficas del territorio, producto de la agricultura
y de la obra del hombre, que hacen que el agua cambie su circulación.
En el departamento de Rocha las cosas están empezando,
no terminando. Vamos a tener inundaciones por veinte días;
así ha sido en el pasado. Tampoco son una novedad o
una sorpresa; tenemos que partir de la base de que esta no
es una desgracia inesperada. No lo es; es una desgracia esperada.
Las inundaciones de este volumen se repiten regularmente cada
diez años: 1986, 1996 y esta falló por cinco
meses y cayó en 2007. Las inundaciones son cada diez
años; son eventos perfectamente esperados.
No se puede hablar de sorpresa ni de evento inesperado. Es
así; esta inundación era esperable. En mi departamento
se esperaba para 2006; sabíamos que muy probablemente
en ese año iba a "reventar el Cebollatí",
que, repito, es ese desborde lateral de quince metros de frente
cuando la margen derecha del río deja que el agua se
dispare y la creciente tiene un avance de frente de entre
quince y veinte kilómetros, y así arrasa hasta
llegar al mar, hasta tomar contacto con la playa de la Coronilla.
Digo esto porque cuando tomemos alguna decisión debemos
recordar que son eventos esperables y que seguramente dentro
de diez años volverán a acontecer. Puede alterarse
un año más o menos, pero es esperable. De manera
que esto no es solamente asignable a los fenómenos
del Niño o a los cambios producto del recalentamiento
global, sino que es un fenómeno que en mi departamento
se ha repetido regularmente cada diez años.
¿Cuáles son las respuestas? Las inmediatas son,
obviamente, la solidaridad, la atención, la ropa, los
alimentos, ubicar a la gente en distintas casas, en la de
los vecinos, en los estadios, como está pasando en
mi departamento y en otros también. Luego debería
verse cómo la gente vuelve a sus casas en el caso en
que se los haya desalojado, pero también hay quienes
vuelven a sus campos, a sus chacras y tienen que ver qué
quedó de sus proyectos y de sus trabajos productivos;
qué quedó y qué pueden recuperar de sus
establecimientos. Y ya les adelanto que habrá miles
de cabezas de ganado perdidas, miles. Vamos a ver cuál
es la evaluación del Ministerio de Ganadería,
Agricultura y Pesca, cuando se pueda hacer; vamos a tener
pérdidas millonarias en términos de producción
y de ganadería. Estamos hablando de que en el departamento
de Rocha ?que es el que he evaluado en estas horas? hay zonas
que tienen 4 y 5 metros de agua; hay decenas y centenares
de hectáreas con una cobertura de 4 metros de agua.
Si sobrevuelan las zonas advertirán que de las casas
se ve solamente el techo; a ese nivel está el agua.
Imaginen lo que hay debajo, donde estaba el ganado. Y hay
que ver lo que va a pasar después, cuando el agua empiece
a bajar, lo que en algunos casos va a demorar 6, 7 u 8 días,
pero en mi departamento, que es donde más demora en
hacerlo, tomará 15 días.
¿Qué creemos nosotros que hay que hacer? Hay
que implementar una batería de medidas y, más
allá de que el Gobierno las esté tomando, las
pueda ir adoptando, no está mal que el Parlamento haga
un repaso de ellas y, eventualmente, hoy podamos acordar una
serie de recomendaciones que el Gobierno evaluará cómo
toma. Sabemos que presupuestalmente hay recursos; existe un
monto de dinero a disposición para emergencias y para
catástrofes. Está en la planilla del Presupuesto
Quinquenal; se lo puede ver; hay una asignación de
recursos.
¿Cómo se liberan y distribuyen esos fondos?
Nosotros estamos pensando en cosas como las siguientes. Hoy
tenemos el Ministerio de Desarrollo Social, que se ocupa de
la emergencia social; mucha de esta gente que está
evacuada, mucha de esta gente que tiene problemas por las
inundaciones ?no toda, pero mucha?, pertenece a las familias
más humildes, a las familias que viven en las riberas
de ríos y arroyos, en zonas inundables, bajas, las
más despreciadas en cuanto a su valor económico.
¿Quién tiene que llegar ahí y cómo
tiene que hacerlo, con qué elementos? Tiene que llegar
el Ministerio y debe hacerlo con medidas inmediatas para atender
los problemas que hoy sufren esos vecinos; hablamos de que
se necesitan colchones, ropa, medicamentos y alimentos.
Pero después hay que entrar a esas casas ?como decía
recién un Diputado preopinante?; hay que entrar a esas
casas, y tendrán que estar en condiciones sanitarias
adecuadas como para volver a recibir a una familia. En este
punto se requeriría la intervención del Ministerio,
que en este momento tendrá que estar planificando con
mucha severidad cuál será el trabajo de intervención
para que esas casas, en las que generalmente hay muchos niños,
vuelvan a recibir a sus habitantes por lo menos en condiciones
sanitarias mínimas.
De manera que yo asigno en este caso al MIDES una tarea importante,
muy relevante, porque tiene identificada a mucha de esa gente,
porque la tiene registrada, porque sabe quién es y
porque debe llegar a ella con soluciones de estas características.
El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio
Ambiente, obviamente tiene una responsabilidad muy importante.
En el pasado ha habido planes de construcción de viviendas
en zonas inundables.
Lamentablemente, en esta materia no se ha procedido siempre
con eficacia. El año pasado, el Ministro Arana fue
a mi departamento a inaugurar un grupo de viviendas para inundados
en cuya concreción veníamos trabajando desde
hacía unos cuatro años. Los inundados de la
ribera del Cebollatí se fueron a esas casas. Pero,
¿saben qué pasó? Lo que pasa siempre:
a las casas de los inundados fue otra gente, y hoy tenemos
nuevos inundados que ocuparon las casas que antes se inundaban.
El proceso es continuo, desde mi punto de vista, porque no
se han tomado medidas adecuadas que hagan que cuando una familia
es retirada del lugar inundable, este no pueda volver a ser
habitado. Es un problema de ordenamiento territorial, de la
gestión de la vivienda, de la adjudicación y
del tratamiento de la vivienda abandonada por inundación.
En este caso, lamentablemente, no se procedió como
hubiéramos querido, y hay gente en las mismas casas
de las que el año pasado sacamos a otra porque se habían
inundado. Aquellos no se inundaron; están en zonas
secas. Hay otros que se inundaron viviendo en esas mismas
casas que otros dejaron. Creo que el Ministerio tiene que
tomar debida cuenta de esto y que debemos evitar que la gente
viva en zonas que son típicamente inundables.
Es verdad que esta inundación llegó a otra gente,
a gente que antes no sufría las inundaciones; es verdad.
Pero hay gente cuya casa se inunda siempre, porque está
en zonas a las que la inundación va a afectar siempre.
A esta gente hay que atenderla con planes especiales de vivienda
y con medidas especiales.
Obviamente, un paquete de medidas debe estar referido a las
urgencias que estos inundados ?vecinos, familias y productores
afectados? van a tener. ¡Imagínense ustedes!
¿Cómo va a pagar esta gente la factura de la
luz? ¿Cómo va a pagar el teléfono de
su casa inundada? ¿Cómo va a pagar un vencimiento
bancario para el próximo fin de mes? No es la primera
vez que se plantea esta situación de emergencia ni
la posibilidad de establecer prórrogas; no se me está
ocurriendo a mí en este momento. Ha habido planteos
de estas características en el pasado; se han atendido
problemas de estas características en el pasado.
Nosotros suponemos ?por supuesto, lo vamos a sugerir? que
el Gobierno tendrá previsto que los organismos del
Estado cuyas facturas tienen vencimiento en el próximo
mes prorroguen ese vencimiento sin recargos, sin multas, dando
un espacio de financiamiento para el pago en un período
prudencial para que la gente vuelva a su casa y a su lugar
productivo. De manera que UTE, ANTEL y OSE deberán
tener un plan para esta gente, que está identificada.
Y miren que estamos hablando de gente que perfectamente se
identifica; la Policía sabe quiénes son los
que están con sus casas inundadas. Es decir que no
es un planteo "sui generis", genérico, sino
que estamos hablando de que las empresas del Estado que emiten
facturas posterguen los vencimientos correspondientes durante
uno o dos meses a las familias que han sido afectadas.
Algo parecido tendrá que pensar el Banco de la República.
Todos sabemos lo que es la refinanciación del endeudamiento;
todos sabemos cómo mucha gente ha salido del endeudamiento
y está pagando. No sea cosa que ahora estos inundados
no puedan pagar antes del vencimiento y caigan en moras porque
no pueden hacer frente a las cuotas mensuales, bimensuales
o trimestrales que estaban obligados a abonar en estos meses.
Entonces, también tiene que haber una recomendación
para el sistema bancario público y una sugerencia para
el sistema bancario privado ?para el que, obviamente, no podemos
determinar?, en el sentido de que las personas que están
en la lista de afectadas por este drama, por esta catástrofe
natural, sean atendidas como corresponde.
El Ministerio de Transporte y Obras Públicas va a tener
una tarea muy grande. Habrá una afectación de
rutas, de caminos rurales y de puentes; la infraestructura
tendrá una afectación relevante. No sé
cuáles son las previsiones del Ministerio de Transporte
y Obras Públicas para este tipo de eventos; sé
las que tiene el Estado en cuanto a montos, pero me parece
que también tiene que haber una recomendación
para que este Ministerio elabore un plan especial para resolver
la emergencia en materia de infraestructura del que tengamos
conocimiento a nivel parlamentario. Seguramente atenderá
primero lo primero, tratando de poner las vías en condiciones
de ser transitadas y luego, en una segunda etapa, intentará
volver las rutas y caminos al estado en que estaban. Habrá
rotura de puentes y rutas interrumpidas. Recién les
ponía el ejemplo de mi departamento, donde recién
esta noche se cortará la Ruta N° 15, porque la
creciente del río Cebollatí llegará hasta
ahí hoy, a la medianoche. Mañana no habrá
acceso a Cebollatí por tierra; solamente se podrá
ingresar por aire. El último ómnibus que llega
a Cebollatí arribará esta tardecita y ya no
irá ninguno más, si es que esta tarde llegó
alguno. Por eso digo: no estamos al final de un proceso; en
algunos casos estamos en el inicio de un proceso; se está
comenzando a complicar el problema. Entonces, ante esto debe
haber una atención de la emergencia y también
una evaluación y un plan de mediano plazo para cuando
esta vaya cediendo.
En la última inundación, el Ministerio de Ganadería,
Agricultura y Pesca aplicó un plan de ayuda por el
que brindaba alimento para el ganado, y en algunas zonas del
país puso a disposición fardos y alimentos con
granos, utilizando la infraestructura local y algunas empresas
zonales de distribución, y si bien la ayuda no llegó
con toda la rapidez que hubiéramos querido, llegó:
hubo una atención. Porque miren que con la inundación
desaparece el alimento; lo que queda vivo no tiene nada que
comer. Es decir que tiene que haber una alimentación
complementaria. Y el Ministerio tiene mecanismos para importar,
en el caso de que no haya stock nacional, aunque sabemos que
hay una producción muy fuerte de alimento para el ganado;
hay un enfardado importante, pero yo no puedo saber si eso
es suficiente. Es probable que el Ministerio tenga que tomar
alguna medida de importación de alimento para el ganado
desde Argentina y Brasil ?como ya hizo?, porque detrás
de la inundación queda un campo arrasado, el campo
queda negro; después de 6, 7 u 8 días de campo
inundado, no hay alimento. Y no lo habrá. Estamos a
la entrada del invierno, de manera que ese campo no se va
a poder recuperar.
Este plan de complementación de alimentos para el ganado
es un plan muy importante que el Ministerio va a tener que
evaluar y sobre el cual trabajar.
Hemos hecho un repaso. Tendríamos mucho más
para hablar, pero se ha terminado el tiempo. Estos son los
asuntos que creemos que hay que poner en la recomendación.
Repito para que quede claro: no estamos pasando una factura
al Gobierno, levantándole la apuesta ni complicándolo.
Es un repaso de asuntos para decirle al Gobierno que el Parlamento
tiene estas preocupaciones. Parto de la base de que el Gobierno
también las tiene. No digo que esté mirando
para otro lado o no advierta el problema.
Cada Ministerio tiene un equipo técnico que seguramente
está haciendo sugerencias al Ministro. Eso lo sabemos,
pero el Parlamento tiene que sumarse a ese nivel de sugerencias
y hacer un listado de las principales preocupaciones, sin
entrar en detalles, que es lo que he tratado de hacer ahora.
Lo voy a poner por escrito para que los compañeros
de la Cámara vayan viendo si podemos llegar al final
de la jornada presentando al Gobierno una lista de asuntos
a tener en cuenta en esta evaluación para la emergencia
inmediata de estas jornadas y para la emergencia de los próximos
quince o veinte días.
Gracias, señor Presidente.
SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).-
Pido la palabra para fundar el voto.
SEÑOR PRESIDENTE (Pintado).- Tiene
la palabra el señor Diputado.
SEÑOR CARDOSO (don José Carlos).-
Señor Presidente: como ha dicho el señor Diputado
Alonso, hemos votado, en acuerdo, esta declaración.
El Partido Nacional había sugerido una redacción
más completa, que describía algunas acciones
que, desde nuestro punto de vista, eran de recibo y que no
apuntaban a generar ningún problema al Gobierno, sino
a hacer una descripción de asuntos que se deben tener
en cuenta, y que voy a repetir como fundamento de voto. Hubiéramos
querido que esto estuviera en la declaración en función
de los antecedentes que existen, del hecho de que episodios
de este tipo ya se han dado en el pasado y de que luego que
se producen nos vemos en la obligación de insistir,
organismo por organismo, en la aplicación de algunas
de estas medidas, porque no todas se ejecutan integralmente
o porque algunas demoran más.
Por todo ello, vamos a reiterar que habíamos sugerido
que el Banco República estudiara la posibilidad de
aplazar los vencimientos de aquellos productores que van a
quedar afectados porque sus campos estarán cubiertos
por el agua durante un buen tiempo. Me refiero a aquellos
productores que tengan vencimiento o a los que estén
en el marco de los planes de refinanciamiento, sabiendo que
el no pago de cuotas en estas circunstancias genera moras,
retrasos y, eventualmente, la caída de los convenios
alcanzados.
Además, sugerimos que se postergue el cobro de facturas
de los organismos del Estado. Este no es un pedido de regalías
sino una solicitud de postergación. Pedimos que no
se hagan exigibles a los damnificados los vencimientos en
las facturas públicas, en 30 o 60 días, y que
luego se implemente un plan para que la gente pueda pagar
lo que correspondía pero en un plazo prudencial.
Asimismo, proponemos que se ejecute un plan especial de alimentación
para el ganado vacuno por parte del Ministerio de Ganadería,
Agricultura y Pesca. El Ministerio ya desarrolló una
experiencia de este tipo, pero en la anterior oportunidad
llegó un poco tarde; se concretó, pero llegó
un poco tarde. Sería bueno que empezáramos ya,
porque en 30 días este problema va a ser significativo.
Planteamos también que se estudie la posibilidad de
dar créditos sociales a través del Banco de
la República, a tasa cero, para la compra o recompra
de artículos domésticos, porque quedarán
totalmente destruidos. Hay gente que ha perdido todo: la heladera,
la cocina, los muebles, todo. Hay que imaginar cómo
queda una casa luego de haber tenido agua hasta las ventanas;
nada sirve para algo. Pero no estamos diciendo que se regale;
estamos pidiendo que se habilite un plan especial, y el Banco
puede hacerlo.
Solicitamos, además, que el Ministerio de Transporte
y Obras Públicas ponga especial atención en
la recuperación de la infraestructura.
Por otra parte, hablamos de implementar un plan para realojar
a los inundados crónicos y pusimos el ejemplo de nuestro
departamento, donde gente que fue realojada dejó en
pie su antigua vivienda, ubicada a la vera de un río,
y esta volvió a inundarse, pero ahora con otros ocupantes.
Finalmente, planteamos la participación activa del
MIDES a través de un plan de ayuda inmediata a aquellos
inundados que están registrados en el Ministerio.
Decimos esto a modo de constancia, señor Presidente.
Por nuestra cuenta, haremos llegar a estos organismos el planteo
del Partido Nacional.